
Las alumnas Melisa, Valentina y Evangelina, opinan que asistir al liceo es un derecho universal, porque no hay distinción de razas, religiones, entre otras, además es la base para nuestro futuro.
Todo niño y adolescente tiene derecho a la educación y es obligación del Estado asegurar por lo menos la educación primaria gratuita y obligatoria. La educación debe ser orientada a desarrollar la personalidad y las capacidades del adolescente, con el fin de prepararlo para una vida adulta activa, enseñarle el respeto a los derechos humanos elementales y desarrollar su respeto por los valores culturales y nacionales propios y de civilizaciones distintas a la suya.
La proclamación del derecho a la educación en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue uno de los primeros esfuerzos realizados por las Naciones Unidas. Éstos derechos están garantizados por la Convención sobre los Derechos del adolescente, la cual ha sido ratificada por casi todos los países del mundo. Un 96% de los adolescentes del mundo viven en países que están legalmente obligados a garantizarlas la gama completa de sus derechos.
El derecho al aprendizaje que tenemos los adolescentes implica no conformarse solo con el acceso a la educación, sino asumir como reto que todos los adolescentes aprendan en la institución educativa. Junto a este derecho se encuentran todos los otros derechos de los adolescentes en el espacio educativo, el derecho a la opinión, a la expresión, a la identidad, a la no discriminación , a la protección, entre otros.
El liceo es un ámbito privilegiado donde comenzar el aprendizaje y ejercicio de los derechos. El desafío que presenta es pensar el espacio educativo como espacio de construcción de la democracia. La educación es un derecho, y para que éste derecho sea ejercido es esencial que la infancia deje de ser considerada para la vida adulta. Nosotras pensamos que al mismo tiempo que es un derecho es también un deber. ¿Deber de qué? de aprender, estudiar, sociabilizar, hacer amigos, integrarse, convivir con los diferentes, aceptarnos unos a los otros...
Fuente:adaptado de el libro llamado "Estado Mundial de la Infancia" 1999